Romanticismo: 5 características sobre la poesía de esta época

A menudo, referirse al romanticismo es, indudablemente, referirse a la literatura desarrollada en Europa (y luego en otras partes del mundo) entre los años 1800 y 1900. Sin embargo, debemos reconocer que el romanticismo es, más que un movimiento literario, un movimiento artístico, ya que abarcó la pintura, la música, el teatro y, también, la literatura.

En este último apartado fue donde ocurrieron la gran mayoría de las innovaciones artísticas que luego dieron transformación a los movimientos artísticos post-románticos.

Para entender la literatura, y en concreto, la poesía del romanticismo, debemos conocer las 5 características resaltantes de este tipo de literatura del Romanticismo.

Subjetividad

El Romanticismo como movimiento artístico nació en Europa en el siglo XVIII como una respuesta contundente a la Ilustración.

Y, la Ilustración era un movimiento que pregonaba la sabiduría, la objetividad y el racionalismo. Cosa que a los artistas románticos no les parecía, para nada.

De allí que una de las principales características del Romanticismo sea la subjetividad. Es decir, valorar todo lo que rodea al artista desde una perspectiva condicionada por sus sentimientos, anhelos e interpretaciones, y no basándose en conocimientos y teorías –como sucede con la Ilustración-.

Libertad de métricas y cánones literarios

Y por si fuera poco, los poetas románticos no sólo desafiaron la racionalidad de la Ilustración, sino también su apego por las métricas prestablecidas.

Fue así como introdujeron una libertad absoluta a la construcción poética, tanto en métricas, ritmos, como en rimas, utilizando con frecuencia las rimas asonantes o, también, la ausencia total de rimas.

Valoración de la naturaleza frente a la civilización

En la mayoría de las creaciones poéticas románticas se mira un apego por la naturaleza y los sentimientos, en detrimento de la civilización y sus problemas o situaciones conexas.

En algunos casos, esta valoración daba pie a poesías reaccionarias y confrontables de acuerdo a lo que la Ilustración establecía. Esta contradicción del poeta frente a la civilización en la que se desenvolvía les sumía, en la mayoría de casos, en depresiones y confusiones.

Curiosamente, la mayoría de los creadores del Romanticismo murieron jóvenes. Muchos de ellos, por suicidio.

Desprecio por la universalidad

La universalidad fue instituida por el movimiento francés de la Ilustración (Napoleón mediante), y en poco tiempo en cada uno de los rincones de Europa la poesía y las artes comenzaban a verse desde la misma perspectiva. Todo era, bien dicho, universal.

Pero en el Romanticismo no sólo despreciaban este tipo de construcción artística, sino que lo contradecían.

Fue allí donde comenzó el auge del nacionalismo y el regionalismo, tanto conceptual, de perspectivas, como de utilización de lenguaje.

En la poesía, se apostaba por lenguas regionales, poesías o textos de Edad Media, desafiando una vez más al concepto de “universalidad”.

Rebeldía protagónica

El protagonista de las poesías y de la literatura general del Romanticismo es identificable de forma sencilla: es rebelde. Don Juan, Prometeo, y hasta los protagonistas anónimos de las poesías comparten esta sed de libertad entera, de desafío frente a los dogmas prestablecidos por la sociedad.

En muchos casos, no son más que el reflejo completo de los autores, de los poetas, como en el caso de Gustavo Adolfo Bécquer o Lord Byron.